Nuestro papel como ciudadan@s y funcionari@s ante la Igualdad de Género
Tras todo lo aprendido durante este curso, creo que nuestra visión como ciudadan@s y funcionari@s que formamos parte de una sociedad y un sistema, debe dar lugar a una reflexión particular, como individuos, junto a una genérica, como sociedad en su conjunto.
Debemos entender que estamos ante el hecho de afrontar una situación sistémica de desigualdad de género que aún hoy en día persiste y aprovechar para aportar nuestro granito de arena para erradicarla. Partiendo, para ello, desde todos aquellos ámbitos de los que formamos parte.
Ser funcionari@s, además, implica dar un servicio a la ciudadanía desde lo público y, para mi, resulta vital el hecho de poder dar ejemplo y contribuir a erradicar situaciones que provoquen esta desigualdad.
Por un lado, entiendo que debemos ser tajantes a la hora de evitar comentarios, situaciones y contextos donde los micromachismos estén presentes. Poner ese primer límite supone no participar en esa situación y, por tanto, ayudar a hacer ver que no es lo correcto a aquellos que nos rodean.
En segundo lugar, debemos no callar ante situaciones injustas que perpetúen este tipo de contextos ya enraizados y que han fomentado multitud de roles y estereotipos de género. Esas circunstancias que en un principio se normalizan y no nos parecen dañinas son la base del problema sistémico al que hoy en día tenemos que hacer frente.
En tercer lugar creo que debemos ser solidarios y empatizar mucho más. Tomar conciencia de esta realidad alarmante y luchar por fomentar conductas, comportamientos y normas que respeten la igualdad y, con ello, ser mucho más iguales. El simple hecho de actuar desde los diferentes entornos por los que nos movemos facilitaría mucho la tarea a nivel general. Nuestro entorno laboral, no es ajeno a ello y es uno más de los muchos ámbitos en los que hacemos nuestra vida.
Por último, creo que en los últimos años, ha existido un desarrollo legislativo que nos permite avanzar en la dirección de la igualdad, pero este motivo no debe relajarnos y, además de seguir peleando por hacer cumplir las normas, debemos ir mucho más allá. En este sentido, considero clave la pedagogía y la educación a lo largo de todo nuestro desarrollo como personas hacia la adultez porque gran parte de lo que somos como adultos proviene de nuestra infancia.
Nunca es tarde para reaprender y formarnos, tener una visión completa de lo que nos rodea y tomar conciencia, porque solo así, estaremos fomentando que las futuras generaciones puedan seguir ese camino.
Queda mucho por hacer, pero aprovechemos el camino ya recorrido para usarlo como una base sólida de hacia a dónde ir en el futuro.
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